A los 25 años, entrando en una pareja que quería ser seria, no pude no buscar en la amplitud de sus pupilas la similitud con la de Johnny. Ese aire latino que tiene el actor se podía encontrar fácil en los seres que me rodean. Sobre todo en mis hermanos y en mí. En mis hijos. Resulta que a los 30 me vi los rasgos y le vi los pómulos y la quijada idéntica a la mía. Vi a mi hermano de 20 igual al de Patrulla Juvenil y se me pasó el erotismo. Pero al mismo tiempo me vi a mí, como dije antes, y creo, no lo aseguro, creo que me sentí hermosa, lo vi a él, a Johnny más hermoso por ser parecido a mí, a mis genes. Y googleé.
Sus hijos eran parecidos a los míos y la belleza que me cautivó en el hormonazo preadolescente se convirtió en admiración (un poco de terror distópico) pero además tuve la sensación de estar en casa, en la casa del poster.
Hoy, ahora mismo, estoy escuchando las declaraciones del juicio por difamación porque está la acusación de un ser violento de género que maltrató e hizo la vida miserable a una piba casi de mi edad. "Te creo hermana" es la máxima en esta movida feminista en la que me subí y empecé las contradicciones que obviamente deberían invadirme. Y entonces la pregunta es ¿Por qué? ¿Es por toda la información que hay? ¿Es porque tengo el corazón ya remachacado de personas que se mostraron como el patriarcado quiere cuando antes fueron mis ídolos? No es original pero me pasa. ¿O es que lo siento cercano, un pariente, un hermano, un hijo? ¿Me siento un poco yo en ella y en él? ¿Esto es la empatía? ¿O es que el hartazgo de tener casi 38 años da sorpresas siempre de mal sabor? Nostalgia no es. Pero tiene gusto a eso y tiene chispas a que quiero tener bien apuntadas mis antenitas para cuando me toque el viejazo.

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